¿Qué diferencia un intercambiador tubular de uno de placas?
El intercambiador tubular utiliza haces de tubos dentro de una carcasa, ideal para fluidos viscosos o con partículas en suspensión. El de placas emplea canales formados por placas corrugadas, más compacto pero sensible a obstrucciones. La elección depende de la viscosidad, la presión de trabajo y la necesidad de limpieza mecánica.
¿Qué acero inoxidable se recomienda para reactores encamisados con estrés térmico cíclico?
El AISI 316 es el estándar por su resistencia a la corrosión intergranular y buena tenacidad en ciclos térmicos. Para aplicaciones con temperaturas superiores a 550 °C o medios clorurados se evalúa el AISI 316Ti o el 317L. La soldadura debe seguir un procedimiento cualificado con control de ferrita delta.
¿Cómo se dimensiona la camisa de un reactor para garantizar circulación homogénea?
Se calcula el caudal de fluido caloportador, la velocidad mínima para evitar zonas estancas y la pérdida de carga admisible. Se emplean deflectores helicoidales o camisas con canales mecanizados para forzar el flujo en toda la superficie. Las simulaciones CFD ayudan a verificar la distribución térmica antes de fabricar.
¿Qué normativa aplica al diseño de tuberías de presión para fluidos térmicos?
En plantas B2B se aplica ASME B31.3 para procesos, o EN 13480 en ámbito europeo. Ambas exigen cálculos de espesor por presión interna, análisis de expansión térmica y ensayos no destructivos. Para fluidos térmicos con riesgo de corrosión bajo tensión se requieren materiales con límite de dureza controlado.
¿Cada cuánto debe inspeccionarse un intercambiador de calor tubular?
Depende del servicio y del historial de fallos. Como regla general, se recomienda una inspección visual interna cada 12 meses y una prueba de presión cada 5 años. Si el fluido de proceso forma depósitos, se programa limpieza química o mecánica según la caída de presión medida en operación.
¿Qué ventajas tiene un sistema de circulación forzada frente a uno por convección natural?
La circulación forzada permite mantener velocidades de fluido constantes independientemente de la temperatura, evitando puntos calientes y mejorando la transferencia de calor. Es obligatoria cuando el fluido es muy viscoso o cuando se requiere una rampa de calentamiento controlada. El costo adicional de la bomba se compensa con mayor vida útil del equipo.